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17-11-2007

Senador Alejandro Navarro sobre : Creación de Superintendencia de Educación.

Fuente: Sitio Web Senador Alejandro Navarro.

SENADO, Sesión 65, 14 Noviembre 2007.

CREACIÓN DE SUPERINTENDENCIA DE EDUCACIÓN

El señor NAVARRO.- Señor Presidente, la verdad es que todos estamos contestes de la importancia de poder colaborar a mejorar el alicaído, deprimente estado de la educación pública del país.

Lo que me preocupa, sin duda, no son solo los resultados concretos de este proyecto, que lo conocimos y lo aprobamos, y, tal como lo dijo el Senador Chadwick, estaba aprobado por la Comisión de Educación antes de los llamados “Acuerdos con la Oposición”.

Lo que me preocupa son las declaraciones del Senador Allamand, que dice que este es el primer triunfo de El Desalojo.

Entonces, yo no sé si los que alzaron las manos en La Moneda estaban conscientes de que a lo menos un Senador de la Alianza, un importante Senador de la Alianza piensa que esa alzada de manos en La Moneda era el primer triunfo de El Desalojo.

Yo no estaba, por cierto, ahí entre quienes alzaron las manos. Soy tan socialista como el Senador Núñez y la verdad es que no comparto plenamente dichos acuerdos. Y esperamos, por cierto, tener la oportunidad de debatir en el Congreso acuerdos políticos que legítimamente mi Partido ha tomado, pero que efectivamente no son vinculantes con la soberanía que ha depositado la ciudadanía en nosotros para poder decidir y conversar las leyes, máxime si efectivamente dicho acuerdo se hace sin ningún documento. O sea, no conozco una línea de los acuerdos; ni un solo concepto de los acuerdos, y, por lo tanto, claramente no pude sentir la alegría que algunos sintieron, porque no conozco exactamente sino una versión general. Versión general que me preocupa, porque, en definitiva, creo que podíamos avanzar; creo que podíamos dar algunas batallas y no rendirnos, digamos, a la primera. No soy de los que se rinden sin disparar un tiro. Me hubiera gustado hacer un debate mucho mayor, porque creo que si no, la verdad lo que vamos a tener… teníamos el lucro, establecido por la dictadura, y ahora vamos a tener el lucro controlado, establecido por la democracia, una democracia controladora.

Por lo tanto, yo quiero decir que este fenómeno de la Superintendencia no es que lo hayamos inventado nosotros. Había Superintendencia desde el año 53. Hay una creación concreta de un organismo específico para ejercer las funciones. Por cierto, esa Superintendencia del 53 tenía poca capacidad ejecutiva; la ley la concebía como un organismo asesor y consultivo: la llamada “Superintendencia de Educación Pública”, que albergó en su seno al Consejo Nacional de Educación.

En el año 74 el Gobierno militar dispuso que se disolvieran los organismos colegiados del sector de educación y se concentraran las facultades que poseían en las respectivas autoridades ejecutivas. Así, la Superintendencia fue absorbida por el Departamento de Presupuestos del Ministerio, manteniendo la denominación de Superintendencia hasta desaparecer formalmente dentro de la nueva Ley Orgánica del Ministerio de Educación.

Entonces, había este concepto.

Lo que llama más la atención y, por cierto, de lo cual nos alegramos mucho haber discutido en la Comisión de Educación esta idea de la Superintendencia, una muy buena idea a iniciativa del Ministerio de Educación, es lo siguiente: se concibe la Superintendencia como un organismo fiscalizador, funcional, y se establece particularmente que va a tener funciones extraordinarias, como proporcionar información, atender a los usuarios, establecer la fiscalización y evaluar el grado de cumplimiento de los estándares establecidos, fiscalizar el uso de los recursos públicos traspasados a los sostenedores, exigir rendiciones de cuentas.

La verdad es que uno se pregunta y luego viene también podrá acceder a cualquier documento o libro para su necesario fin de fiscalización; podrá ordenar auditorías a la gestión financiera de los sostenedores educacionales que reciban recursos públicos; podrá impartir instrucciones y fiscalizar el cumplimiento de todos los requisitos exigibles para mantener el reconocimiento oficial del Estado como establecimiento educacional, y podrá -una cosa vital- disponer el nombramiento de un administrador provisional cuando un organismo fracase, es decir se le podrá intervenir.

La pregunta que uno se hace es: ¿es que nada de esto se podía hacer durante 26 años? Es decir, ¿desde 1981 todos los organismos, todos los liceos, colegios recibían plata sin que nada de esto se pudiera hacer? ¿Es decir que el Estado no tenía control alguno? ¡Sí, pues! Así era. ¡Nada de esto se podía hacer! Todas estas facultades que hoy día le entregamos a la Superintendencia -y en buena hora- no se podían realizar.

Y, ante la pregunta, entonces, ¿por qué el estado catatónico en que está la educación pública hoy día?, es precisamente porque ninguna de estas facultades las tenía el Estado para poder fiscalizar. Y había el laissez- faire absoluto, es decir, la más amplia impunidad: ningún control de fiscalización, ninguna facultad del Ministerio de Educación para poder hacerlo.

Es por eso, claramente, que este es un avance sustantivo para poder tener mayor control, para poder administrar mejor los recursos y, por cierto, claramente, para poder intentar ir en pos de una mejor educación pública.

La verdad es que este objetivo de la Superintendencia solo va a tener éxito cuando conozcamos los acuerdos del Acuerdo Político que aún -a lo menos yo- desconozco. Es decir, saber si lo que vamos a hacer es ponerle más gendarmes para cuidarle el lucro a la señora Patricia Matte, a quien reconozco una capacidad extraordinaria en la Sociedad de Instrucción Primaria, en la cual yo estudié, y si efectivamente la Superintendencia va a ser la guardiana del lucro de los privados, o va a ser la guardiana de la calidad de la educación pública.

El señor PROKURICA.- ¡Malagradecido!

El señor NAVARRO.- Porque la verdad es que si queremos más gendarmes para que efectivamente cuando haya lucro controlado, como dice el acuerdo, efectivamente se evite que se lo lleve alguien más que los sostenedores.

Ese es un tema que hay que dilucidar al calor del debate. Porque esta es una Superintendencia que se divide en el tema de un organismo para administrar la calidad de la educación, que efectivamente va a controlar más. Pero yo quiero saber qué va a controlar. El 67 por ciento de los establecimientos educacionales de enseñanza media en la Región Metropolitana, 6 millones de habitantes, son particulares subvencionados.

No es cierto, es falso, es una ironía el decir que se está privatizando la educación chilena, Senador Ávila. La educación ya está privatizada ampliamente. Lo que tenemos que hacer es rescatar, básicamente, lo que nos está quedando y tratar de recuperar terreno. Porque, claramente, como no va a variar sustancialmente la institucionalidad; como no hay modificación a la municipalización y estos municipios van a seguir haciendo perder la vida a millones de estudiantes en Chile, porque entregan una pésima educación; como no hay alteración de ese sistema institucional, la verdad es que claramente lo que estamos haciendo es fiscalizar un sistema cuyas bases están severamente dañadas. Es decir…

El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Tiempo, Senador.

El señor NAVARRO.- Termino, Presidente.

Es decir, estamos dando pasos sustantivos, pero no yendo al fondo.

Quiero decir que no se toca el financiamiento compartido en los acuerdos políticos; se mantiene la selección y se habla de lucro controlado, tal como hablábamos de democracia protegida.

Voy a votar favorablemente, tal como lo hice en la Comisión, el proyecto de la Superintendencia. Vamos a conocer las indicaciones que nos avisa la Ministra.

Yo solo pido que efectivamente también podamos tener acceso nosotros a formular algunas indicaciones. Si el Ejecutivo va a abrir tiempo de indicaciones, yo entiendo que, por cierto, indicaciones también podrán presentar los Senadores que aquí estamos.

El señor ÁVILA.- ¡Siempre que se tomen de las manos!

El señor NAVARRO.- Siempre que uno se haya tomado de las manos.

Señor Presidente, yo espero que eso sea así y no sea parte del acuerdo político el que no podamos presentar indicaciones. No estoy dispuesto a entregar la facultad que han depositado los ciudadanos de poder debatir sobre educación pública

El señor ÁVILA.- ¡Pídele la mano a Allamand!

El señor NAVARRO.- He dicho, señor Presidente. "

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