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14-06-2011

El malestar en la educación - por Carlos Peña | El Mercurio 12/06/2011

blogs | El Mercurio, Carlos Peña, 12/06/2011, extracto.-

Nunca la sociedad chilena logró educar a tanta gente como hoy y ofrecer mayores expectativas de escolaridad. ¿Por qué entonces -a pesar de esas indudables mejoras- la educación se ha convertido en una de las principales fuentes de malestar?

Varias circunstancias lo explican.

28-11-2010

La revolución educacional de la derecha - por Carlos Peña | El Mercurio

blogs | El Mercurio, por Carlos Peña, 28/11/2010, extracto.-

La reforma educacional propuesta por el gobierno tiene virtudes —los cambios al estatuto docente o el fortalecimiento de los directores son dos de ellas— pero también tiene vacíos severos.

Y como las ideologías se conocen mejor por lo que ignoran que por lo que declaran, esos vacíos revelan lo que de veras piensa la derecha en materia educacional.

Desde luego, el proyecto del gobierno elude un hecho obvio: el sistema escolar chileno está perfectamente diseñado para reproducir, con estricta fidelidad, la estructura de clases del país. En Chile hay grupos de escuelas ordenados deliberadamente por clases sociales. Los más pobres van a escuelas municipales o particulares subvencionadas; los de clases medias bajas a escuelas con financiamiento compartido; los hijos de las minorías con más ingresos a colegios particulares pagados. Para cada tipo de escuela —municipal, particular subvencionada, con financiamiento compartido, particular pagada— corresponde un tipo de familia seleccionado por nivel de ingreso.

16-06-2008

El carácter de la educación – Carlos Peña – blogs el mercurio

blogs el mercurio- 15/06/2008 extracto

¿Es cierto que en materia educativa lo público se identifica con lo estatal? ¿Será, en cambio, que lo público puede también ser servido por particulares?

La respuesta a esas preguntas -si queremos escapar de los lugares comunes y de los clichés de estos días- depende, por supuesto, de lo que entendamos por público.

En su acepción más antigua (v.gr. en Aristóteles) lo público se identifica con la posibilidad de participar en diálogos que se relacionan con la vida en común. De ahí que en la literatura antigua se contraponga el hogar (oikos) con la ciudad (polis). Lo más propio del hombre (el logos) sólo refulgía en esta última. Ejercitar el logos (lo que hoy llamaríamos razón) era entrar en lo público.

Esa acepción de lo público (como el ejercicio de la racionalidad acerca de los asuntos comunes) aparece de nuevo en la modernidad (por ej. en Habermas): aquí lo público se identifica con un ámbito (que no coincide ni con el estado, ni con el mercado) en el que las personas se reconocen una misma condición de igualdad e intercambian, mediante el lenguaje, sus puntos de vista acerca del mundo que tenemos en común. (…)