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14-02-2010

Ken Wilber en blogs 'Aportes al Diálogo' y 'Nuevos Paradigmas' - Por Otto Boye. Recopilación

Domingo 14 de febrero de 2010.-
Ken Wilber en 'Aportes al Diálogo' y 'Nuevos Paradigmas' - Por Otto Boye. Recopilación de textos. Archivo formato PDF - 14 páginas - 94 Kb.- [ver] [descargar]

21-12-2009

Chile: Es hora de un enfoque integral. Aporte de Ken Wilber. Un post de Otto Boye

Original en Aportes al Diálogo, blog de Otto Boye.

Otto Boye La hora que vive Chile reclama una reflexión muy seria que ponga al día el diagnóstico de su realidad y el tipo de soluciones que se necesitan. Lo decía en una entrada anterior: hay que repensarlo todo. Y al concluir señalaba: "El desafío al cual estamos abocados todos los seres humanos en el planeta consiste en diagnosticar adecuadamente las nuevas realidades y tratar de encontrar soluciones integrales a los grandes problemas que se nos plantean. Sin estos nuevos caminos no habrá soluciones adecuadas, con efectos devastadores." Acaba, hace una semana, de haber elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile y cuesta leer en sus resultados una línea clara respecto a su presente y futuro. Reina aquí más bien un enjambre de confusiones que atraviesan el cuadro político completo. La sensación que ofrecen se traduce en la dispersión de objetivos. Las fuerzas en competencia no buscaron, a través de su rendimiento electoral, las mismas metas y esto acentuó la confusión predominante. Esto nos ha motivado en Ciberamérica para volver a colocar al alcance de los lectores ciertos escritos ya publicados sobre Ken Wilber y su enfoque integral. La razón reside en que este autor americano, cuya importancia crece todos los días, hace un planteamiento que, a nuestro juicio, podría aportar claridad en la oscura situación presente chilena. No adelantamos más en esta nota introductoria. Simplemente invitamos al lector a leer ese material y juzgar por sí mismo.

06-09-2006

Educación " Es hora de ser creativos". Un post de Otto Boye.

Publicado también en Ciberamérica.

Los post que hemos reunidos bajo el título de Educación: “Es hora de ser creativos” fueron publicados por Otto Boye entre el 3 y el 7 de Junio del presente año, cuando el movimiento de los estudiantes secundarios planteaba al país el gran desafío de la educación.

La primera parte, titulada "Educación: hora de ser creativos" es una reflexión acerca de la necesidad de someter a examen la propia existencia de la escuela, “así como esta herramienta es en la actualidad”. Trata del desafío que plantea la transformación de una escuela nacida al amparo de la era industrial cuando ésta llega a su fin e irrumpe la era de las sociedades de la información y del conocimiento.
Y nos pregunta: ¿Seremos capaces de dar ahora este salto cualitativo? ¿O seguiremos instalados en el viejo sistema, parchándolo hasta la saciedad, pero sin resolver la verdadera crisis?
En la segunda y tercera parte, tituladas Educación: ¿Es la escuela un tabú? y “Educación: La crítica a la escuela” Otto Boye nos presenta su encuentro con las ideas de Ivan Illich y su obra “La desescolarización de la Sociedad”, las inéditas interrogantes dejadas por Ilich y su pertinencia al debate actual.


I. EDUCACIÓN: "ES HORA DE SER CREATIVOS"

La frase "es hora de ser creativos" fue escrita en el diario La Tercera por la historiadora Sofía Correa a raíz de lo que está sucediendo en la educación. Todo indica que eso es verdad y que también es urgente. Al involucrarse en el conflicto otros actores, como los padres y apoderados, los profesores y numerosas universidades, ha quedado de manifiesto que el malestar con el sistema educacional chileno era más profundo de lo imaginado y estaba más extendido de lo que muchos pensaban. La reacción de la Presidenta Bachelet frente al conflicto muestra la dimensión que éste alcanzó. Su inesperada aparición y los anuncios que hizo le dieron un vuelco a la situación, a pesar de que no haya puesto fin al conflicto. En efecto, al poner énfasis en los puntos estratégicos, asumió el compromiso de ir más al fondo del problema.
En este contexto pienso que, una vez resueltos los problemas de la llamada "agenda corta" (pase escolar, PSU y otros), el debate más profundo y trascendente va a comenzar recién ahora y no va a poder centrarse solamente en los problemas de gestión. En la "hora de ser creativos" va a ser necesario someter a examen la propia existencia de la escuela, así como esta herramienta es en la actualidad. Nadie parece hacerlo hasta ahora. Todos razonan buscando la mejor forma de organizar y desarrollar las escuelas. Nadie pone en duda su existencia. Sin embargo, hay algunas razones para comenzar a hacerlo ahora, antes de la aparición de una crisis catastrófica que en vez de sacarnos hacia adelante nos haga retroceder dramáticamente.
¿De qué se trata? De algo que estamos viviendo casi como si fuera un fenómeno natural y que, sin embargo, está cambiando todo en nuestra vida. Me refiero al fin de la era industrial y a la irrupción de la sociedad del conocimiento y de la información, de la automatización y la robótica, de la globalización acelerada. La escuela, tal como la tenemos hoy, nació en el marco de la revolución industrial y terminó adaptándose a sus necesidades y modalidades. Hasta copió el modelo de la fabricación en serie de productos, al convertirse en un sistema de formación -¡también en serie!- de seres humanos. Hoy estamos llegando al fin de la era industrial y debiera llegarse al fin de las escuelas creadas al amparo de su dinámica y de sus exigencias. Imaginar un sistema de reemplazo será el desafío.
¿Seremos capaces de dar ahora este salto cualitativo? ¿O seguiremos instalados en el viejo sistema, parchándolo hasta la saciedad, pero sin resolver la verdadera crisis? Las semanas y meses venideros lo dirán. En próximas reflexiones intentaré entregar más ideas en el marco de este enfoque.

II. EDUCACIÓN: ¿ES LA ESCUELA UN TABÚ?


Si revisamos el debate presente en Chile nos damos cuenta que nadie cuestiona la escuela. Al parecer, hemos sido domesticados por esta herramienta y ya no imaginamos el mundo sin ella. Razonamos como si hubiese existido desde todos los tiempos. Es hora, creo, de comenzar a reflexionar críticamente, porque ni existió siempre, ni tendría que ser, en el complejo mundo actual, el instrumento único de la enseñanza.
La primera vez que tuve noticia de alguien que sentara a la escuela en el banquillo de los acusados fue en 1974, en Alemania, leyendo un pequeño ensayo de Ivan Illich, que se titulaba "La desescolarización de la sociedad" ("Die Entschulung der Gesellschaft" en alemán). La segunda vez sucedió en mi hogar, también en Alemania, cuando el hijo mayor, Alejandro, con 15 años de edad, decidió dejar el colegio, entre otras cosas, "porque quieren prepararme para defender lo que existe y no estoy de acuerdo con eso" (ultrasíntesis de un pensamiento que él explicitó de modo mucho más diferenciado). La primera arremetida era intelectual, académica. La segunda era directa, vital y nos llegaba a un hogar donde una postura como la señalada podía sentar precedente en los hermanos menores (cinco en ese momento; después llegaron otros dos más). Sin embargo, nos llamó la atención, a mi esposa y a mí, la semejanza en el contenido de la crítica.
Quedémonos esta vez con algunas citas de Illich, tomadas de una edición en red de su libro, posterior al ensayo que leí en 1974, titulado ahora "La sociedad desescolarizada". Ellas pueden ilustrar lo que él decía y permitirle a cada lector juzgar por sí mismo si concuerda con sus puntos de vista, o no.
Comenzaremos en esta ocasión por la introducción a su polémico libro. Allí Illich dejó en claro que desarrollaría una idea que flotaba en ciertos ambientes y, sobre todo, que trataría de pensar en alternativas, despejando desde el comienzo la posibilidad de ser acusado de anarquista. Illich, como quizá todos nosotros en el Chile de hoy, jamás había puesto en duda la necesidad de hacer obligatoria la escuela para todos. Hasta que comenzó a percatarse "de que para la mayoría de los seres humanos, el derecho a aprender se ve restringido por la obligación de asistir a la escuela". Si se quiere, el "derecho a aprender" estaría atrapado, dominado, reducido por "la obligación de asistir a la escuela", bajo la convicción de que este deber forzado hace real el "derecho a aprender". Para Illich, esta sacralización de la escuela no es solamente institucional. Es también cultural, algo que, como él dice, está arraigado en "el ethos de la sociedad". Vienen a continuación los dos párrafos más importantes de su introducción. Con su cita terminaré este artículo:
"La educación universal por medio de la escolarización no es factible. No sería más factible si se la intentara mediante instituciones alternativas construidas según el estilo de las escuelas actuales. Ni unas nuevas actitudes de los maestros hacia sus alumnos, ni la proliferación de nuevas herramientas y métodos físicos o mentales (en el aula o en el dormitorio), ni, finalmente, el intento de ampliar la responsabilidad del pedagogo hasta que englobe las vidas completas de sus alumnos, dará por resultado la educación universal. La búsqueda actual de nuevos embudos educacionales debe revertirse hacia la búsqueda de su antípoda institucional: tramas educacionales que aumenten la oportunidad para que cada cual transforme cada momento de su vida en un momento de aprendizaje, de compartir, de interesarse. Confiamos en estar aportando conceptos necesarios para aquellos que realizan tales investigaciones a grandes rasgos sobre la educación -y asimismo para aquellos que buscan alternativas para otras industrias de servicio establecidas. Me propongo examinar algunas cuestiones intrigantes que se suscitan una vez que adoptamos como hipótesis el que la sociedad puede desescolarizarse; buscar pautas que puedan ayudarnos a discernir instituciones dignas de desarrollo por cuanto apoyan el aprendizaje en un medio desescolarizado; y esclarecer las metas personales que ampararían el advenimiento de una Edad del Ocio opuesta como tal a una economía dominada por las industrias de servicio." La introducción concluye con la firma, el lugar y la fecha: "Ivan Illich, Ocotepec, Morelos, México, enero de 1978".
¿Un tabú intocable la escuela? Al menos no para mí. Volveremos pronto sobre esta temática.

III. EDUCACIÓN: LA CRÍTICA A LA ESCUELA.


Voy a continuar exponiendo y comentando la crítica de Iván Illich a la escuela actual. En una largo capítulo titulado “¿por qué debemos privar de apoyo oficial a la escuela?”, parte con observaciones penetrantes que abarcan no solamente a la escuela, sino también a otras instituciones de la sociedad que conocemos bastante bien: salud pública, seguridad ciudadana, defensa militar, etc. Me limitaré hoy a la siguiente cita: “Muchos estudiantes, en especial los que son pobres, saben intuitivamente qué hacen por ellos las escuelas. Los adiestran a confundir proceso y sustancia. Una vez que estos dos términos se hacen indistintos, se adopta una nueva lógica: cuanto más tratamiento haya, tanto mejor serán los resultados. Al alumno se le "escolariza" de ese modo para confundir enseñanza con saber, promoción al curso siguiente con educación, diploma con competencia, y fluidez con capacidad para decir algo nuevo. A su imaginación se la "escolariza" para que acepte servicio en vez de valor. Se confunde el tratamiento médico tomándolo por cuidado de la salud, el trabajo social por mejoramiento de la vida comunitaria, la protección policial por tranquilidad, el equilibrio militar por seguridad nacional, la mezquina lucha cotidiana por trabajo productivo. La salud, el saber, la dignidad, la independencia y el quehacer creativo quedan definidos como poco más que el desempeño de las instituciones que afirman servir a estos fines, y su mejoramiento se hace dependiente de la asignación de mayores recursos a la administración de hospitales, escuelas y demás organismos correspondientes.” “En estos ensayos, mostraré que la institucionalización de los valores conduce inevitablemente a la contaminación física, a la polarización social y a la impotencia psicológica: tres dimensiones en un proceso de degradación global y de miseria modernizada. Explicaré cómo este proceso de degradación se acelera cuando unas necesidades no materiales son transformadas en demanda de bienes; cuando a la salud, a la educación, a la movilidad personal, al bienestar o a la cura psicológica se las define como el resultado de servicios o de "tratamientos". Hago esto porque creo que la mayoría de las investigaciones actualmente en curso acerca del futuro tienden a abogar por incrementos aún mayores en la institucionalización de valores y que debemos definir algunas condiciones que permitieran que ocurriese precisamente lo contrario. Precisamos investigaciones sobre el posible uso de la tecnología para crear instituciones que atiendan a la acción recíproca, creativa y autónoma entre personas y a la emergencia de valores que los tecnócratas no puedan controlar sustancialmente. Necesitamos investigación en líneas generales para la futurología actual.
Quiero suscitar la cuestión general acerca de la mutua definición, de la naturaleza del hombre y de la naturaleza de las instituciones modernas, que caracteriza nuestra visión del mundo y nuestro lenguaje. Para hacerlo, he elegido a la escuela como mi paradigma, y por consiguiente trato sólo indirectamente de otros organismos burocráticos del Estado corporativo: la familia consumidora, el partido, el ejército, la iglesia, los medios informativos. Mi análisis del currículum oculto de la escuela debería poner en evidencia que la educación pública se beneficiaría con la desescolarización de la sociedad, tal como la vida familiar, la política, la seguridad, la fe y la comunicación se beneficiarían con un proceso análogo.” Como puede apreciarse, el esfuerzo anunciado por Illich es ambicioso. Debo decir que dedicó parte de su vida a llevarlo a cabo. Como ya dije, quisiera destacar solamente algunos aspectos referidos a la escuela. Cuando advierte, al comenzar, que las escuelas adiestran al alumno a “confundir proceso y sustancia”, este pensador crítico abre una caja de Pandora. Si nos ponemos a pensar en la experiencia que todos hemos vivido, el ejemplo que pone es elocuente: “Al alumno se le "escolariza" de ese modo para confundir enseñanza con saber, promoción al curso siguiente con educación, diploma con competencia, y fluidez con capacidad para decir algo nuevo. A su imaginación se la "escolariza" para que acepte servicio en vez de valor.” ¿No hemos conocido y experimentado esto? ¿No lo hemos sufrido una y otra vez? ¿No lo estamos sufriendo ahora mismo? Manteniéndonos sólo en el tema de la escuela, parece evidente que enseñanza es una cosa y saber, otra diferente; ser promovido de curso no es, necesariamente, prueba de estar siendo educado; tener un diploma no asegura competencia, calidad profesional; y hablar bien no garantiza un buen contenido de lo que se diga. Entretanto, para avanzar de verdad, las sociedades requieren nutrirse de saber, educación, competencia profesional genuina e ideas nuevas. ¿Entrega esto la escuela en la actualidad? En caso negativo, como pareciera ser el caso, ¿podría llegar a proporcionar esto reformándola? ¿O no tiene remedio y hay que eliminarla, reemplazándola por herramientas inéditas, completamente nuevas? Estas interrogantes, que emanan de la crítica de Illich, debieran hacerse ahora en Chile, al momento de comenzar un debate sobre la “calidad de la educación”. Es cierto que nuestra sociedad es masivamente conservadora, lo que podría hacer suponer que los avances van a terminar siendo menores y hasta cosméticos. Sin embargo, así como existen retrocesos en la marcha de las naciones, también se producen a veces aceleraciones históricas inesperadas, cuando se toma conciencia colectiva de fallas graves en lo que se ha estado haciendo. El caso de la educación podría ser uno de ellos. Volviendo a la cita y para terminar, por ahora, ésta subraya con claridad hacia dónde va todo. Illich quiere desnudar la miseria de muchas de nuestras instituciones y llevarnos a una reflexión que tienda a ir al fondo real de los problemas, sin quedarnos, como solemos hacerlo, en la superficie. Por lo pertinente de lo expuesto para el destino de nuestro país seguiré tratando de reflexionar durante un tiempo en torno del pensamiento de este autor. (Recomiendo al lector inquieto visitar la hermosa y completa página web dedicada a Iván Illich, www.ivanillich.org Allí encontrará varios textos de él en castellano, fuente que, huelga decirlo, es la que estoy utilizando.)

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  • 11-06-2006

    EDUCACIÓN: EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL PUSO A CHILE EN "EL FILO DE LA NAVAJA" (VI). Un post de Otto Boye.

    Texto publicado originalmente en Aportes al Diálogo

    El fin de los paros y tomas de locales está llegando a su término. Es hora de sacar lecciones de lo sucedido. Ha sido un proceso complejo, que sorprendió a todos los actores, incluídos desde luego quienes iniciaron este movimiento. Pienso que todos debemos aprender, gobierno, estudiantes, profesores, padres y apoderados, partidos políticos, empresarios, trabajadores; en suma, la sociedad toda. Por una simple razón: aquí había un malestar oculto, más profundo de lo que cualquiera se imaginaba. Había una crisis larvada que, cuando estalló, se hizo rápidamente total. Mencionaré esta vez sólo algunas cosas:


    • Las reivindicaciones estudiantiles partieron de menos a más y abarcaron todo tipo de asuntos. Muchos nunca supieron en detalle por qué protestaban, aunque lo hicieran bien (pacíficamente) o mal (violentamente).
    • La gran mayoría de los chilenos vivió a lo menos algún momento de coincidencia con los estudiantes, admiró a sus dirigentes, se sorprendió de muchas cosas, simpatizó con ellos. Después muchos comenzaron a asustarse y, sobre todo, a condenar a los violentos.
    • El país, incluído el gobierno, no será igual después de este remezón con fuerza de terremoto. Y no lo será, porque la crisis estudiantil ha abierto las puertas a la crisis de todo el país, expresión a su vez, de la crisis planetaria. Esto no está terminando aquí. Diría más bien que está comenzando.
    • El gobierno, pero también todos los otros actores, está(n) ante una oportunidad inédita para enmendar el rumbo grueso de la sociedad chilena; pero también, si les falta clarividencia y decisión, pueden dejarla pasar, sumiendo al conjunto en sombras peligrosas.

    Este cuadro debe ponernos en estado de alerta, reflexión y acción. Son muchos los temas que han sido colocados sobre la mesa y eso podría aumentar la confusión reinante. Por eso pienso que estamos caminando sobre "el filo de una navaja", en que cualquier movimiento torpe podría precipitarnos al abismo. Acrecentar el diálogo y las "tormentas de ideas" es fundamental, pues nadie tiene varitas mágicas o lo sabe todo. No envenenar el ambiente con conductas verbal o físicamente violentas y dogmáticas también es necesario. Estamos en un "punto crucial". Resolvamos lúcida y pacíficamente nuestros problemas. Ganaría Chile, desde luego, y todos nos sentiríamos mejor.

    10-06-2006

    EDUCACIÓN: LA CRÍTICA A LA ESCUELA (V) Un post de Otto Boye.

    Voy a continuar exponiendo y comentando la crítica de Iván Illich a la escuela actual. En una largo capítulo titulado “¿por qué debemos privar de apoyo oficial a la escuela?”, parte con observaciones penetrantes que abarcan no solamente a la escuela, sino también a otras instituciones de la sociedad que conocemos bastante bien: salud pública, seguridad ciudadana, defensa militar, etc. Me limitaré hoy a la siguiente cita: “Muchos estudiantes, en especial los que son pobres, saben intuitivamente qué hacen por ellos las escuelas. Los adiestran a confundir proceso y sustancia. Una vez que estos dos términos se hacen indistintos, se adopta una nueva lógica: cuanto más tratamiento haya, tanto mejor serán los resultados. Al alumno se le "escolariza" de ese modo para confundir enseñanza con saber, promoción al curso siguiente con educación, diploma con competencia, y fluidez con capacidad para decir algo nuevo. A su imaginación se la "escolariza" para que acepte servicio en vez de valor. Se confunde el tratamiento médico tomándolo por cuidado de la salud, el trabajo social por mejoramiento de la vida comunitaria, la protección policial por tranquilidad, el equilibrio militar por seguridad nacional, la mezquina lucha cotidiana por trabajo productivo. La salud, el saber, la dignidad, la independencia y el quehacer creativo quedan definidos como poco más que el desempeño de las instituciones que afirman servir a estos fines, y su mejoramiento se hace dependiente de la asignación de mayores recursos a la administración de hospitales, escuelas y demás organismos correspondientes.” “En estos ensayos, mostraré que la institucionalización de los valores conduce inevitablemente a la contaminación física, a la polarización social y a la impotencia psicológica: tres dimensiones en un proceso de degradación global y de miseria modernizada. Explicaré cómo este proceso de degradación se acelera cuando unas necesidades no materiales son transformadas en demanda de bienes; cuando a la salud, a la educación, a la movilidad personal, al bienestar o a la cura psicológica se las define como el resultado de servicios o de "tratamientos". Hago esto porque creo que la mayoría de las investigaciones actualmente en curso acerca del futuro tienden a abogar por incrementos aún mayores en la institucionalización de valores y que debemos definir algunas condiciones que permitieran que ocurriese precisamente lo contrario. Precisamos investigaciones sobre el posible uso de la tecnología para crear instituciones que atiendan a la acción recíproca, creativa y autónoma entre personas y a la emergencia de valores que los tecnócratas no puedan controlar sustancialmente. Necesitamos investigación en líneas generales para la futurología actual.
    Quiero suscitar la cuestión general acerca de la mutua definición, de la naturaleza del hombre y de la naturaleza de las instituciones modernas, que caracteriza nuestra visión del mundo y nuestro lenguaje. Para hacerlo, he elegido a la escuela como mi paradigma, y por consiguiente trato sólo indirectamente de otros organismos burocráticos del Estado corporativo: la familia consumidora, el partido, el ejército, la iglesia, los medios informativos. Mi análisis del currículum oculto de la escuela debería poner en evidencia que la educación pública se beneficiaría con la desescolarización de la sociedad, tal como la vida familiar, la política, la seguridad, la fe y la comunicación se beneficiarían con un proceso análogo.” Como puede apreciarse, el esfuerzo anunciado por Illich es ambicioso. Debo decir que dedicó parte de su vida a llevarlo a cabo. Como ya dije, quisiera destacar solamente algunos aspectos referidos a la escuela. Cuando advierte, al comenzar, que las escuelas adiestran al alumno a “confundir proceso y sustancia”, este pensador crítico abre una caja de Pandora. Si nos ponemos a pensar en la experiencia que todos hemos vivido, el ejemplo que pone es elocuente: “Al alumno se le "escolariza" de ese modo para confundir enseñanza con saber, promoción al curso siguiente con educación, diploma con competencia, y fluidez con capacidad para decir algo nuevo. A su imaginación se la "escolariza" para que acepte servicio en vez de valor.” ¿No hemos conocido y experimentado esto? ¿No lo hemos sufrido una y otra vez? ¿No lo estamos sufriendo ahora mismo? Manteniéndonos sólo en el tema de la escuela, parece evidente que enseñanza es una cosa y saber, otra diferente; ser promovido de curso no es, necesariamente, prueba de estar siendo educado; tener un diploma no asegura competencia, calidad profesional; y hablar bien no garantiza un buen contenido de lo que se diga. Entretanto, para avanzar de verdad, las sociedades requieren nutrirse de saber, educación, competencia profesional genuina e ideas nuevas. ¿Entrega esto la escuela en la actualidad? En caso negativo, como pareciera ser el caso, ¿podría llegar a proporcionar esto reformándola? ¿O no tiene remedio y hay que eliminarla, reemplazándola por herramientas inéditas, completamente nuevas? Estas interrogantes, que emanan de la crítica de Illich, debieran hacerse ahora en Chile, al momento de comenzar un debate sobre la “calidad de la educación”. Es cierto que nuestra sociedad es masivamente conservadora, lo que podría hacer suponer que los avances van a terminar siendo menores y hasta cosméticos. Sin embargo, así como existen retrocesos en la marcha de las naciones, también se producen a veces aceleraciones históricas inesperadas, cuando se toma conciencia colectiva de fallas graves en lo que se ha estado haciendo. El caso de la educación podría ser uno de ellos. Volviendo a la cita y para terminar, por ahora, ésta subraya con claridad hacia dónde va todo. Illich quiere desnudar la miseria de muchas de nuestras instituciones y llevarnos a una reflexión que tienda a ir al fondo real de los problemas, sin quedarnos, como solemos hacerlo, en la superficie. Por lo pertinente de lo expuesto para el destino de nuestro país seguiré tratando de reflexionar durante un tiempo en torno del pensamiento de este autor. (Recomiendo al lector inquieto visitar la hermosa y completa página web dedicada a Iván Illich, www.ivanillich.org Allí encontrará varios textos de él en castellano, fuente que, huelga decirlo, es la que estoy utilizando.)

    08-06-2006

    EDUCACIÓN: ¿ES LA ESCUELA UN TABÚ? (IV) Un post de Otto Boye

    Texto publicado originalmente en Aportes al Diálogo
    Si revisamos el debate presente en Chile nos damos cuenta que nadie cuestiona la escuela. Al parecer, hemos sido domesticados por esta herramienta y ya no imaginamos el mundo sin ella. Razonamos como si hubiese existido desde todos los tiempos. Es hora, creo, de comenzar a reflexionar críticamente, porque ni existió siempre, ni tendría que ser, en el complejo mundo actual, el instrumento único de la enseñanza.

    La primera vez que tuve noticia de alguien que sentara a la escuela en el banquillo de los acusados fue en 1974, leyendo en Alemania un pequeño ensayo de Ivan Illich, que se titulaba "La desescolarización de la sociedad" ("Die Entschulung der Gesellschaft" en alemán). La segunda vez sucedió en mi hogar, también en Alemania, cuando el hijo mayor, Alejandro, con 15 años de edad, decidió dejar el colegio, entre otras cosas, "porque quieren prepararme para defender lo que existe y no estoy de acuerdo con eso" (ultrasíntesis de un pensamiento que él explicitó de modo mucho más diferenciado). La primera arremetida era intelectual, académica. La segunda era directa, vital y nos llegaba a un hogar donde una postura como la señalada podía sentar precedente en los hermanos menores (cinco en ese momento; después llegaron otros dos más). Sin embargo, nos llamó la atención, a mi esposa y a mí, la semejanza en el contenido de la crítica.

    Quedémonos esta vez con algunas citas de Illich, tomadas de una edición en red de su libro, posterior al ensayo que leí en 1974, titulado ahora "La sociedad desescolarizada". Ellas pueden ilustrar lo que él decía y permitirle a cada lector juzgar por sí mismo si concuerda con sus puntos de vista, o no.

    Comenzaremos en esta ocasión por la introducción a su polémico libro. Allí Illich dejó en claro que desarrollaría una idea que flotaba en ciertos ambientes y, sobre todo, que trataría de pensar en alternativas, despejando desde el comienzo la posibilidad de ser acusado de anarquista. Illich, como quizá todos nosotros en el Chile de hoy, jamás había puesto en duda la necesidad de hacer obligatoria la escuela para todos. Hasta que comenzó a percatarse "de que para la mayoría de los seres humanos, el derecho a aprender se ve restringido por la obligación de asistir a la escuela". Si se quiere, el "derecho a aprender" estaría atrapado, dominado, reducido por "la obligación de asistir a la escuela", bajo la convicción de que este deber forzado hace real el "derecho a aprender". Para Illich, esta sacralización de la escuela no es solamente institucional. Es también cultural, algo que, como él dice, está arraigado en "el ethos de la sociedad". Vienen a continuación los dos párrafos más importantes de su introducción. Con su cita terminaré este artículo:

    "La educación universal por medio de la escolarización no es factible. No sería más factible si se la intentara mediante instituciones alternativas construidas según el estilo de las escuelas actuales. Ni unas nuevas actitudes de los maestros hacia sus alumnos, ni la proliferación de nuevas herramientas y métodos físicos o mentales (en el aula o en el dormitorio), ni, finalmente, el intento de ampliar la responsabilidad del pedagogo hasta que englobe las vidas completas de sus alumnos, dará por resultado la educación universal. La búsqueda actual de nuevos embudos educacionales debe revertirse hacia la búsqueda de su antípoda institucional: tramas educacionales que aumenten la oportunidad para que cada cual transforme cada momento de su vida en un momento de aprendizaje, de compartir, de interesarse. Confiamos en estar aportando conceptos necesarios para aquellos que realizan tales investigaciones a grandes rasgos sobre la educación -y asimismo para aquellos que buscan alternativas para otras industrias de servicio establecidas.

    Me propongo examinar algunas cuestiones intrigantes que se suscitan una vez que adoptamos como hipótesis el que la sociedad puede desescolarizarse; buscar pautas que puedan ayudarnos a discernir instituciones dignas de desarrollo por cuanto apoyan el aprendizaje en un medio desescolarizado; y esclarecer las metas personales que ampararían el advenimiento de una Edad del Ocio opuesta como tal a una economía dominada por las industrias de servicio."

    La introducción concluye con la firma, el lugar y la fecha: "Ivan Illich, Ocotepec, Morelos, México, enero de 1978".


    ¿Un tabú intocable la escuela? Al menos no para mí. Volveremos pronto sobre esta temática.

    06-06-2006

    EDUCACIÓN EN CHILE: "ES HORA DE SER CREATIVOS" (III) Un post de Otto Boye.

    publicado también en Aportes al Diálogo y en Ciberamérica.

    La frase "es hora de ser creativos" fue escrita en el diario La Tercera por la historiadora Sofía Correa a raíz de lo que está sucediendo en la educación. Todo indica que eso es verdad y que también es urgente. Al involucrarse en el conflicto otros actores, como los padres y apoderados, los profesores y numerosas universidades, ha quedado de manifiesto que el malestar con el sistema educacional chileno era más profundo de lo imaginado y estaba más extendido de lo que muchos pensaban. La reacción de la Presidenta Bachelet frente al conflicto muestra la dimensión que éste alcanzó. Su inesperada aparición y los anuncios que hizo le dieron un vuelco a la situación, a pesar de que no haya puesto fin al conflicto. En efecto, al poner énfasis en los puntos estratégicos, asumió el compromiso de ir más al fondo del problema.

    En este contexto pienso que, una vez resueltos los problemas de la llamada "agenda corta" (pase escolar, PSU y otros), el debate más profundo y trascendente va a comenzar recién ahora y no va a poder centrarse solamente en los problemas de gestión o en el puro marco legal-constitucional. En la "hora de ser creativos" va a ser necesario someter a examen la propia existencia de la escuela, tal como esta herramienta es en la actualidad. Nadie parece hacerlo hasta ahora. Todos razonan buscando la mejor forma de organizar y desarrollar las escuelas. Nadie pone en duda su existencia en cuanto instrumento de educación de masas. Sin embargo, hay algunas razones para comenzar a hacerlo ahora, antes de la aparición de una crisis catastrófica que en vez de sacarnos hacia adelante nos haga retroceder dramáticamente.

    ¿De qué se trata? De algo que estamos viviendo casi como si fuera un fenómeno natural y que, sin embargo, está cambiando todo en nuestra vida. Me refiero al fin de la era industrial y a la irrupción de la sociedad del conocimiento y de la información, de la automatización y la robótica, de la globalización acelerada. La escuela, tal como la tenemos hoy, nació en el marco de la revolución industrial y terminó adaptándose a sus necesidades y modalidades. Hasta copió el modelo de la fabricación en serie de productos, al convertirse en un sistema de formación -¡también en serie!- de seres humanos. Hoy estamos llegando al fin de la era industrial y debiera llegarse al fin de las escuelas creadas al amparo de su dinámica y de sus exigencias. Imaginar un sistema de reemplazo será el desafío. Ni más, ni menos. ¡Menuda tarea! En efecto, no se trata de eliminar la educación -¡más necesaria que nunca!- sino de crear los instrumentos -¡seguramente inéditos muchos de ellos!- que los nuevos tiempos exigen.

    ¿Seremos capaces de dar ahora este salto cualitativo? ¿O seguiremos instalados en el viejo sistema, parchándolo hasta la saciedad, pero sin resolver la verdadera crisis? Las semanas y meses venideros lo dirán. En próximas reflexiones intentaré entregar más ideas en el marco de este enfoque.




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    30-05-2006

    EDUCACIÓN: EL CONFLICTO PRESENTE (II). Un post de Otto Boye.

    Texto publicado originalmente en Aportes al Diálogo.

    He revisado una decena de blogs de liceos y colegios tomados, cuyas direcciones aparecen hoy en la página en línea del El Mercurio (www.emol.com). Es un ejercicio interesante, que ofrece un cierto cuadro panorámico del conflicto presente, en las palabras de sus principales actores. Es bueno subrayar esto, pues estamos en presencia de un fenómeno muy dinámico que ha ido evolucionando día a día (ver al respecto la cronología entregada por http://ciberamerica.blogspot.com, que muestra un esfuerzo hecho por la página web de Radio Cooperativa Vitalicia). Reproduciré, para comentarlo, un petitorio que podríamos considerar representativo de lo que se plantea en este momento por los escolares de la enseñanza media. Aunque prácticamente en cada liceo y colegio en paro y/o toma se escribe un petitorio propio, el contenido resulta ser prácticamente igual, salvo algunos puntos específicos y muy puntuales (por ejemplo, daños infraestructurales, cuando los hay; o mal estado de los baños, cuando lo están; etc., etc.). Aquí va lo anunciado:
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    "Petitorio del alumnado Liceo polivalente San José de la Preciosa Sangre Estimada comunidad San José: El día 26 de mayo del presente año, alrededor de las 12 a.m., el liceo fue partícipe de una jornada histórica. El establecimiento fue tomado por sus propios alumnos, pertenecientes a la enseñanza media en conjunto con el centro de alumnos, en reproche de mejores reformas para su educación, entre ellos, los motivos son concordantes con la protesta a nivel nacional y los otros son de carácter interno de la entidad educacional. Como organización estudiantil, nos hemos visto en la obligación de manifestarnos siguiendo un orden consecuente, es decir, comenzando por la iniciativa de establecer un dialogo con las autoridades, misión que llevó a cabo nuestro comité estudiantil. Ejemplo de esto, una de nuestras actividades como la marcha pacifica, realizada el viernes 26 de mayo durante la mañana, la cual no fue tomada seriamente. Por ende nos vimos en la obligación de tomar una actitud más severa para lograr los resultados que buscamos. Asimismo, al ver los acontecimientos ocurridos a lo largo de estos días (los paros y tomas de otros liceos, tanto municipales como particulares subvencionados a nivel de país), tomamos conciencia con respecto a los problemas que nos aquejan como estudiantes; lo cual finalmente desató tal crisis. A continuación se dará mención a los puntos más críticos que permanecen dentro de nuestras inquietudes: 1.- Peticiones a nivel nacional: - L.O.C.E. ( ley orgánica constitucional de enseñanza). Este modelo educacional provoca que la educación no sea igualitaria para todos los estudiantes, ya que esta privilegia la “Libertad de enseñanza”, dejando al mercado distribuir la capacidad de talentos, entre otros. Esta ley no abre paso a la educación de calidad, si no que clasifica y discrimina. - J.E.C. (Jornada escolar completa) fue creada para aumentar e impulsar un desarrollo integral del alumno, sin embargo, ésta se transformó solo en un parche que condujo al aumento de horas poco significativas, debido a su poca productividad en la formación del alumno. - La entrega del pase escolar a tiempo y pretendemos que este beneficio sea gratuito, de no ser así, que este tenga un horario ilimitado. - La gratuidad de la PSU, de lo contrarío que éste sea basado en el ingreso per cápita del estudiante, generando un acceso más justo y factible para los postulantes de recursos bajos y medios. 2.- Peticiones de carácter institucional, exigimos al liceo San José discutir: - La restitución de un nuevo centro de padres a la brevedad, para brindar la integridad que necesitamos como liceo y el apoyo para discutir ciertos temas. Entre ellos, el reconocimiento tanto de éste, como el centro de alumnos en el reglamento interno. - La fotocopiadora en buen estado y con mantención permanente de ésta. - La reposición de los talleres extra-programáticos, que fomentaban las actividade artísticas en el alumnado. - Evaluación a profesores en su método de enseñanza en conjunto con sus conocimientos. - Aclaración del dinero destinado al pase escolar y fotocopiadora. Cabe señalar que nuestras demandas de carácter interno deben ser tomadas a cabalidad, de lo contrario nuestra toma seguirá siendo de carácter indefinida. Queremos que la educación deje de ser un privilegio para las clases sociales más acomodadas del país, ya que es un derecho para todos, asimismo dejar un legado e importantes reformas en nuestro liceo para las próximas generaciones."

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    No he querido quitarle nada, ni pulir su redacción, porque creo que el texto tiene claridad suficiente (a pesar de algunas imprecisiones) como para mostrar ciertos aspectos de sumo interés en relación con lo que está sucediendo. Vamos por parte:


    1. Hay una manifestación expresa de que hay un proceso de "toma de conciencia" gradual y creciente y que, de situaciones locales, se ha pasado a una inserción de las mismas dentro de un fenómeno mayor de alcance nacional. Algo así como una chispa que termina en un gran incendio. La crisis actual abarca a todo el país.
    2. En cuanto a las demandas, se hace una distinción de niveles: uno nacional, con peticiones que los escolares están haciendo en todo Chile, y otro local (institucional lo llaman en el petitorio citado), que se refiere a temas puntuales de este liceo que hemos escogido como ejemplo.
    3. Cuando comienza el documento citado con la afirmación de que la toma ha constituído una "jornada histórica" asoma, a mi juicio, la clara conciencia de sus actores de estar dando pasos, inéditos para ellos, que marcarán un "antes" y un "después" en el desarrollo de la educación chilena. Los escolares sienten que están escribiendo páginas históricas. ¡Y esto hay que tomarlo en serio! ¡Todos los actores deben tomarlo en serio!
    4. Nuestros hijos y nietos, los hijos y nietos de adultos "menores" y "mayores", están clamando por un destino más igualitario, inclusivo, solidario. Rechazan de corazón la aplicación de la lógica del mercado a los seres humanos. Piden educación de calidad para todos y cada uno de sus compañeros a lo largo y a lo ancho de todo el país. Les preocupa su futuro. ¿Alguien podría reprocharles esto?
    5. Aunque los actores somos todo el país, el primer y principal interpelado es el gobierno. Esto no tiene escapatoria. Todo su liderazgo moral, intelectual y social está sometido a prueba. A la cabeza de este complejo proceso, la Presidenta Bachelet tiene en sus manos la posibilidad de convertir esta tremenda crisis en la gran oportunidad histórica para darle forma a las nuevas ideas que deben estructurar la política educacional de Chile.
    Modestamente trataré de sugerir o proponer, en un siguiente artículo, algunas de esas nuevas ideas.


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    28-05-2006

    EDUCACIÓN: ¿OPORTUNIDAD EN LA CRISIS? (I). Un Post de Otto Boye.

    Texto publicado también en Aportes al Diálogo. Domingo 28 de Mayo de 2006.

    No cabe duda: el movimiento estudiantil chileno ha logrado llevar el tema de la educación al primer plano de la actualidad, poniendo en tensión a toda la sociedad. Hay una crisis a enfrentar. ¿Qué puede decirse al respecto? Voy a reflexionar desde mi posición de padre de 8 hijos, 14 nietos y de criterios nacidos de una discusión permanente en mi hogar sobre este tema. A lo largo de más de 40 años hemos lidiado, mi esposa y yo, con el sistema educacional vigente, no solamente en Chile, sino también en Alemania, Holanda y Venezuela, y hemos vivido una enorme cantidad de situaciones, que nos llevaron siempre a una profunda insatisfacción con lo ofrecido para cada niño, tanto por la enseñanza pública como privada: 1.- El conflicto de estos días comenzó con movilizaciones estudiantiles por unos pocos puntos coyunturales (pase escolar, PSU, alimentación en las escuelas, jornada escolar completa, JEC...), pero en corto tiempo y en forma creciente ha ido pasando a un tema de fondo que abarca, en la práctica, al sistema educacional en su conjunto (anclado en la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, LOCE, que Pinochet promulgó el último día de su gobierno y cuya reforma requiere en el Congreso de un quorum calificado altísimo). La crisis ya supera al propio Ministerio de Educación e involucra, con responsabilidades mayores o menores, a todos los actores de la vida nacional. 2.- Es necesario diagnosticar bien lo que sucede en este momento. Quisiera equivocarme, sí, pero creo que ha estallado una crisis de vasto significado, que nos llevará, más temprano que tarde, al examen completo de todo lo que se hace en educación en Chile y a tener que realizar cambios radicales que deberían conducir al reemplazo del actual sistema por otro completamente distinto. 3.- Existe una sensación creciente de que el viejo barco, creado para otros mares más tranquilos y menos exigentes, tiene tantos agujeros por donde se está inundando, que ya nadie podrá salvarlo de su hundimiento total. Si por alguna razón pudieran taparse los hoyos y se lograse salvar el sistema de ese destino, se postergará solamente la necesidad de construir un barco nuevo, capaz de navegar en aguas más turbulentas y exigentes, como son las actuales en Chile y en el mundo. 4.- Mejorar la calidad de la educación, que comienza a ser la demanda genérica que supera las peticiones coyunturales, constituye una meta que demanda un abanico de condiciones para llevarla a cabo. Ellas van desde un liderazgo gubernamental muy ágil y decidido, a la presencia activa de otros liderazgos bien organizados en el campo de alumnos, apoderados y profesores, sin olvidar los partidos con representación en el Congreso Nacional, que serán los que en definitiva le den el pase a cualquier reforma del sistema. Quizá contra la voluntad del gobierno, que ya tenía una agenda exigente de trabajo, este será un año marcado, también, por el problema aquí planteado. ¿Convertiremos los chilenos esta crisis en oportunidad? Es lo que tendremos que seguir analizando. Dejo en este punto esta especie de introducción. En sucesivos artículos volveré sobre a esta materia.