Fuente::blogs | El Mercurio
(...)"Porque nadie duda de la probidad de Traverso o de las autoridades de Educación. Nadie piensa que el Seremi se echó esos dineros al bolsillo. Pero si esos deberes se incumplen, o se los cumple a medias, y como resultado de eso hay despilfarro, el asunto no merece comprensión -como la que insinuó el ministro Viera Gallo- sino un reproche severo de parte del Gobierno. Tampoco el asunto se resuelve o se suprime -como lo sugirió la ministra- porque los dineros aparezcan y el desorden se remedie. Porque el problema es que durante un largo tiempo hubo desorden y los recursos públicos se manejaron al margen de los procedimientos que, con escrúpulo, es deber de las autoridades cumplir. En el Estado -nunca está de más recordarlo- los procedimientos lo son todo o casi todo. El respeto de los trámites -esta firma aquí, esta autorización allá, la espera de ese informe antes de cursar el cheque- es uno de los principales deberes de las autoridades y los funcionarios. Es el lado virtuoso de la burocracia. Los trámites y las reglas que a veces nos exasperan tienen fines de control y evitan que se confunda la liviandad de los asuntos domésticos (donde casi no hay reglas) con la formalidad que deben tener los asuntos públicos (donde las reglas lo son todo). Cumplir las reglas -ser procedimentalmente virtuoso- es uno de los primeros deberes de quienes cumplen funciones públicas. Abandonarlas o dejar que se las abandone -lo que habría hecho Traverso- es incumplir el deber básico de quienes ejercen funciones públicas."
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"En nuestro país hay cerca de 10.000 centros educativos. Casi todos ellos -con excepción de 506 establecimientos privados- reciben subsidios en proporción a la asistencia. Controlar la fidelidad de esa información entregada por los colegios es muy difícil. Pero no lo es en cambio controlar la calidad de los colegios más débiles. Por eso no es descabellado imaginar subsidios por matrícula con un sistema de aseguramiento de la calidad independiente centrado en las escuelas de peor rendimiento."
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"En nuestro país hay cerca de 10.000 centros educativos. Casi todos ellos -con excepción de 506 establecimientos privados- reciben subsidios en proporción a la asistencia. Controlar la fidelidad de esa información entregada por los colegios es muy difícil. Pero no lo es en cambio controlar la calidad de los colegios más débiles. Por eso no es descabellado imaginar subsidios por matrícula con un sistema de aseguramiento de la calidad independiente centrado en las escuelas de peor rendimiento."
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Etiquetas Cuadernos de Educación:: subvenciones, crisis
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