El Mercurio, editorial, 28/11/2010, extracto.-
El cambio educacional anunciado por el Presidente Piñera podría convertirse en uno de los hitos de su primer año de gestión, junto a la reforma tributaria para la reconstrucción, la celebración del Bicentenario, el rescate minero y el dinamismo económico alcanzado por el país.
Dicho cambio aborda variadas materias, tales como currículos, estímulos a los estudiantes de pedagogía, fortalecimiento de la figura de los directores de colegio, incentivos a los buenos profesores y remoción flexibilizada de los mal evaluados. Muchos expertos ven en la inflexibilidad laboral de los profesores un gran obstáculo para avanzar en mejoras a la calidad de la educación. Por eso, no extraña que, en los mismos días en que Piñera anuncia estas propuestas, el gobierno de Gran Bretaña haga otro tanto con un conjunto de iniciativas legales para facilitar la remoción de los docentes mal evaluados. Esto es de sentido común, pero el poderoso gremio de los profesores y su cultura corporativa han saboteado los intentos por evaluar el desempeño individual y vincular mayormente las rentas a esos resultados.
Los proyectos del Gobierno deberán superar esa resistencia. En su vida laboral, un profesor trata con alrededor de dos mil alumnos, y un mal maestro compromete las oportunidades de muchos de ellos, pero eso no se considera en la defensa gremial del Colegio de Profesores.
El apoyo de la opinión pública será clave. La encuesta de El Mercurio y Opina S.A. publicada ayer da cuenta del amplio apoyo que reciben las ideas generales anunciadas. Las familias chilenas ven en la educación de sus hijos el principal motor de desarrollo y movilidad social, y los esfuerzos que realizan para esos efectos dan prueba de su convicción. El creciente deterioro y pérdida de relevancia de la educación pública, sometida entre otras restricciones al Estatuto Docente y la virtual inamovilidad de sus profesores, es una señal inequívoca de la urgencia de los cambios propuestos.
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