La escuela es el mejor lugar para construir una memoria compartida.
Y que haya libros para todos sería un buen comienzo.
BEATRIZ SARLO
bsarlo@viva.clarin.com.ar
En un pasado lejano, a los argentinos nos gustaba compararnos con Europa. Eso halagaba el espíritu megalómano, porque ya en 1960 la Argentina no se parecía mucho a la región occidental, templada y próspera con la que ilusionaba una semejanza, y acá ni siquiera veíamos la televisión color que había llegado a varios países de América latina. Hoy, más sensatamente, nuestros puntos de comparación son esos países.
Y bueno, comparemos: un chico argentino lee, en la escuela, un libro y un tercio por año y un mexicano lee diez. Casi no hay más nada que decir. Según las autoridades educativas nacionales, la Argentina triplicó el promedio de libros: es decir que pasó de un tercio de libro en 2003 al libro y un tercio de 2006. Si sigue triplicando y México se mantiene estable,los chicos argentinos leerán tanto como los mexicanos en el 2010. Pero no es verosímil que México se mantenga estable, con lo cual alcanzar su promedio sería más largo y difícil. Para decirlo como se hubiera dicho antes respecto de algún país europeo: la Argentina debería comprometerse como México, aunque tiene pocas probabilidades cercanas de igualarlo. Esto puede mellar nuestro nacionalismo irredento, pero más nos valdría darnos cuenta de que así vienen las cosas.
Y bueno, comparemos: un chico argentino lee, en la escuela, un libro y un tercio por año y un mexicano lee diez. Casi no hay más nada que decir. Según las autoridades educativas nacionales, la Argentina triplicó el promedio de libros: es decir que pasó de un tercio de libro en 2003 al libro y un tercio de 2006. Si sigue triplicando y México se mantiene estable,los chicos argentinos leerán tanto como los mexicanos en el 2010. Pero no es verosímil que México se mantenga estable, con lo cual alcanzar su promedio sería más largo y difícil. Para decirlo como se hubiera dicho antes respecto de algún país europeo: la Argentina debería comprometerse como México, aunque tiene pocas probabilidades cercanas de igualarlo. Esto puede mellar nuestro nacionalismo irredento, pero más nos valdría darnos cuenta de que así vienen las cosas.
Para leer texto íntegro en el original, haga clic en el título.
Beatriz Sarlo es escritora.
Para leer el primer capítulo de su novela Tiempo Pasado, publicado en-línea por el diario El Clarín de Buenos Aíres, haga clic aquí. Archivo PDF.
Technorati Tags: educación, libros, Bicentenario, Argentina
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