La Tercera - Edición Impresa, 22/11/2010, extracto.-
LA DECISION del Ministerio de Educación (Mineduc) de aumentar las horas de clases dedicadas a lenguaje y matemática fue una noticia sorpresiva en medio de una agenda gubernamental de suyo prolífica en anuncios y gestos publicitarios. Aparentemente, se trata de transmitir una señal sobre la importancia de las competencias en ambos dominios, cosa bien sabida, al mismo tiempo que se reduce la carga en disciplinas como historia, ciencias sociales, educación artística y tecnológica.
Esta determinación ha merecido justificados reparos y suscita legítimas dudas. Por lo pronto, llama la atención la facilidad con que el gobierno publicita nuevas iniciativas en el campo educacional, muchas de las cuales pronto deben ser abandonadas o cambiadas, como el fatídico semáforo del Simce o los liceos de excelencia, que antes de nacer han experimentado ya varios cambios. Y el viernes pasado, luego de anunciado 'el mayor cambio curricular de los últimos años', el Presidente Piñera notificó que pronto lanzará 'la reforma educacional más importante de las últimas décadas'. En tanto, el Mineduc no logra aún la aprobación de la ley que crea una nueva institucionalidad educacional ni establecer un clima de acuerdo con la oposición.
La reforma curricular anunciada es la típica solución para un problema inexistente.
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