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31-01-2010

Crisis de las escuelas municipales – editorial - emol

Emol, editorial,  31/01/2010

Como se había anticipado, tras el prolongado paro de profesores por una supuesta deuda histórica, la matrícula en las escuelas municipales ha sufrido una importante merma. Las cifras no son definitivas, pero la ministra de Educación ha expresado alarma por la disminución, que alcanza al seis por ciento de la matrícula total del país. Aunque este número puede aumentar algunos puntos, eso ocurriría, según ella, sólo porque los padres tal vez no encuentren cupos en el sector particular subvencionado, y de sus palabras se desprende que eso es lo que los padres prefieren.

La proporción de estudiantes de educación básica en el sistema público llegará al 37 por ciento, la más baja de la historia reciente. Esto confirma una tendencia sostenida de los últimos 10 años. Los padres tienden a buscar la mejor educación de sus hijos, y hoy la mayoría prefiere las escuelas particulares subvencionadas, subsistema educacional creado hace pocas décadas, pero que ha demostrado sistemáticamente mejores resultados que las escuelas municipales.

A resultas de la crisis económica, algunos expertos estimaban que este año podría revertirse el éxodo de estudiantes, pues la mala situación financiera obligaría a muchas familias a recurrir a la educación gratuita de las escuelas municipales. No ha sucedido así, posiblemente por la actitud insensible de los profesores que dejó a los alumnos abandonados y con problemas de alimentación, lo que terminó por convencer a los padres de que sus hijos estarán mejor lejos de esas escuelas.

Con los métodos de financiamiento actuales, la reducción de alumnos puede ir desencadenando una crisis cada vez mayor, porque el subsidio gubernamental se otorga en relación con el número de estudiantes efectivamente atendidos, por lo cual los aportes a las municipalidades disminuirán. Pero el régimen laboral especial para los profesores impide los despidos, de modo que aunque disminuyan los alumnos y los ingresos, no disminuyen proporcionalmente los gastos. Por cierto, habrá menos contrataciones y una gradual reducción de cargos para profesores en el sistema público, pero antes de que el sistema se ajuste, la crisis de la deuda municipal exigirá a las autoridades hacerse cargo del problema.

Con todo, las decisiones de los padres de trasladar a sus hijos a colegios que sí otorgan los servicios comprometidos son positivas, pues revelan a una comunidad interesada en el desempeño docente de sus instituciones. Hace una generación, las familias más pobres no contaban con instrumento alguno para informarse de la calidad de la educación que recibían sus hijos. Hoy, con los exámenes públicos disponibles y la mayor conciencia de la importancia de la educación para mejorar las propias condiciones de vida, los padres están en actitud de exigir lo que les corresponde. No debiera causar temor si eso lleva a una disminución aun mayor de las escuelas municipales, pues lo que importa no es conservar los puestos municipales de trabajo para los profesores, sino alcanzar las metas pedagógicas con los estudiantes, quienquiera provea el servicio. En vivienda, el Estado jamás ha proveído el servicio, sino sólo administra los subsidios, y la construcción la realizan empresas especializadas. Análogamente, las escuelas particulares subvencionadas pueden atender bien a una proporción muy alta de niños chilenos si el Estado administra correctamente los subsidios educacionales.

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