[Importancia del acuerdo en educación | editorial blogs el mercurio, 21/05/2008, Extracto]
"El acuerdo de educación se alcanzó tras un largo período de deliberación pública en el más amplio espectro político y ciudadano, luego de lo cual su resultado se plasmó en un pacto político entre el Gobierno y los partidos con representación parlamentaria. Todas las partes cedieron en sus aspiraciones y se logró consenso para una nueva Ley de Educación y una renovación institucional profunda que, con alta probabilidad, asegurará una educación de mayor calidad. Por cierto, hay aspectos que este acuerdo no aborda, entre otros la educación pública, el Estatuto Docente y el financiamiento de la educación. Obviamente, son materias que deben discutirse, pero, dados los ritmos impuestos por el propio movimiento estudiantil, a su respecto aún no hay propuestas de cambio concretas y bien estudiadas.
Lo que hoy requiere aprobación parlamentaria es el proyecto de Ley General de Educación. Próximamente, lo requerirán los proyectos complementarios que crean la Agencia de Calidad de la Educación y la superintendencia del ramo. Sobre todas estas materias ha habido debate y las posiciones de los diversos actores y sectores son suficientemente conocidas; es natural que no todas ellas se reflejen en la normativa en trámite, pero el Gobierno y los partidos optaron en su momento por concurrir al referido acuerdo y no tiene sentido reabrir una vez más la discusión: en tal caso, sería imposible gobernar y avanzar en soluciones razonables para el país.
Además, este acuerdo político, sin perjuicio de matices, encuentra apoyo en los más diversos expertos, que lo reconocen como un aporte al desarrollo de la educación en Chile. Es más, muchos de ellos creen que si él no se aprueba, es dudosa la posibilidad de avanzar hacia otro nivel en educación. Retrasar la aprobación de las leyes que dan vida a dicho acuerdo podría significar, pues, un retroceso del que no sería fácil recuperarse. La credibilidad del Gobierno para llevar adelante acuerdos políticos en este o en otros ámbitos se reduciría sustancialmente. En la situación política en que él se encuentra, sin mayoría en ambas cámaras, quedar en esta posición limitaría de manera quizás definitiva sus posibilidades de avanzar su agenda. En semejante escenario, las acusaciones de obstruccionismo a la oposición no recibirían mayor respaldo ciudadano, porque no pocos atribuirían más bien a la propia incapacidad política del Gobierno la responsabilidad de detener el avance de la agenda presidencial.
Desde esa perspectiva, sería de esperar que la Jefa del Estado haga suyo este acuerdo con el máximo vigor. Ella lo patrocinó y fue ante ella y en La Moneda que se firmó. De allí que sea muy negativo el giro de los presidentes del PS y del PR, que anteayer, seis meses después de haber firmado solemnemente dicho acuerdo, insistieron en introducir indicaciones al proyecto, que se presentaron ayer ante la comisión de Hacienda de la Cámara. Son casi un centenar, articuladas por el diputado Montes y con la firma de 18 diputados PS, PR y PPD, además del DC Lorenzini. En su mayoría, ellas buscan fortalecer el papel del Estado en la educación. Entre otros, buscan consagrar los conceptos de gratuidad, excelencia, respeto a la diversidad y contribución a la equidad social, y modificar de cuatro años a sólo uno el plazo para que un sostenedor sea persona con giro único en educación. Anteriormente, RN y la UDI habían anunciado que, de no consensuarse tales indicaciones, el proyecto será rechazado en su totalidad, pues de otro modo no se estaría respetando el pacto suscrito. En tanto, la presidenta de la DC, Soledad Alvear, ha hecho honor a su firma.
En un momento semejante, sólo la Presidenta, mediante un respaldo enérgico, puede devolverle la vitalidad y el ritmo que requiere. El Gobierno no puede ignorar lo que está en juego. El mensaje presidencial de hoy ofrece una oportunidad insuperable para ese efecto y para recabar de los parlamentarios, sobre todo del oficialismo, su apoyo a esta iniciativa en nombre del país. Si los proyectos vinculados al acuerdo educacional se aprueban, Chile se beneficiará, y también el Gobierno. " [blogs el mercurio]
Lo que hoy requiere aprobación parlamentaria es el proyecto de Ley General de Educación. Próximamente, lo requerirán los proyectos complementarios que crean la Agencia de Calidad de la Educación y la superintendencia del ramo. Sobre todas estas materias ha habido debate y las posiciones de los diversos actores y sectores son suficientemente conocidas; es natural que no todas ellas se reflejen en la normativa en trámite, pero el Gobierno y los partidos optaron en su momento por concurrir al referido acuerdo y no tiene sentido reabrir una vez más la discusión: en tal caso, sería imposible gobernar y avanzar en soluciones razonables para el país.
Además, este acuerdo político, sin perjuicio de matices, encuentra apoyo en los más diversos expertos, que lo reconocen como un aporte al desarrollo de la educación en Chile. Es más, muchos de ellos creen que si él no se aprueba, es dudosa la posibilidad de avanzar hacia otro nivel en educación. Retrasar la aprobación de las leyes que dan vida a dicho acuerdo podría significar, pues, un retroceso del que no sería fácil recuperarse. La credibilidad del Gobierno para llevar adelante acuerdos políticos en este o en otros ámbitos se reduciría sustancialmente. En la situación política en que él se encuentra, sin mayoría en ambas cámaras, quedar en esta posición limitaría de manera quizás definitiva sus posibilidades de avanzar su agenda. En semejante escenario, las acusaciones de obstruccionismo a la oposición no recibirían mayor respaldo ciudadano, porque no pocos atribuirían más bien a la propia incapacidad política del Gobierno la responsabilidad de detener el avance de la agenda presidencial.
Desde esa perspectiva, sería de esperar que la Jefa del Estado haga suyo este acuerdo con el máximo vigor. Ella lo patrocinó y fue ante ella y en La Moneda que se firmó. De allí que sea muy negativo el giro de los presidentes del PS y del PR, que anteayer, seis meses después de haber firmado solemnemente dicho acuerdo, insistieron en introducir indicaciones al proyecto, que se presentaron ayer ante la comisión de Hacienda de la Cámara. Son casi un centenar, articuladas por el diputado Montes y con la firma de 18 diputados PS, PR y PPD, además del DC Lorenzini. En su mayoría, ellas buscan fortalecer el papel del Estado en la educación. Entre otros, buscan consagrar los conceptos de gratuidad, excelencia, respeto a la diversidad y contribución a la equidad social, y modificar de cuatro años a sólo uno el plazo para que un sostenedor sea persona con giro único en educación. Anteriormente, RN y la UDI habían anunciado que, de no consensuarse tales indicaciones, el proyecto será rechazado en su totalidad, pues de otro modo no se estaría respetando el pacto suscrito. En tanto, la presidenta de la DC, Soledad Alvear, ha hecho honor a su firma.
En un momento semejante, sólo la Presidenta, mediante un respaldo enérgico, puede devolverle la vitalidad y el ritmo que requiere. El Gobierno no puede ignorar lo que está en juego. El mensaje presidencial de hoy ofrece una oportunidad insuperable para ese efecto y para recabar de los parlamentarios, sobre todo del oficialismo, su apoyo a esta iniciativa en nombre del país. Si los proyectos vinculados al acuerdo educacional se aprueban, Chile se beneficiará, y también el Gobierno. " [blogs el mercurio]
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