[Turbulencias en el gremio docente , Emol, 22/10/2007, Extracto]
"#El Colegio de Profesores ha sido tradicionalmente un actor gremial significativo. Ha tenido, sin embargo, muy baja capacidad para adaptarse a las exigencias de la comunidad. El país ha apoyado a los profesores mediante un mejoramiento importante de sus condiciones laborales. Por ejemplo, sus remuneraciones mínimas, como promedio, prácticamente se han triplicado desde 1990 en la enseñanza municipal.
No existe otra profesión en Chile que haya visto subir sus remuneraciones en esa proporción. Es cierto que los docentes partieron de una situación muy desmejorada, pero el esfuerzo nacional es evidente. Hacia el futuro, todos los sectores políticos parecen coincidir en que debe perseverarse en este camino, pero que eso no puede ocurrir bajo el mismo esquema imperante hasta ahora, sobre todo en el sector municipal.
Este cuestionamiento parece sentirse incluso en la propia organización gremial, lo que explicaría la creciente abstención en las votaciones para elegir a la directiva nacional. En la última elección, ésta alcanzó a 53 por ciento, muy por sobre los niveles entre 30 y 35 por ciento que se observaron a comienzos de los años 90. Paradójicamente, esta abstención ha llevado a la presidencia del gremio a un líder que se ha opuesto a los acuerdos ya alcanzados para que los docentes rindan cuentas de su desempeño —algo elemental y de obvia justicia—. La evaluación docente, a pesar de todas sus imperfecciones, es una señal clara a ese respecto, pero que el nuevo líder máximo del magisterio no comparte.
Posturas de esta naturaleza, sin embargo, son riesgosas para su agrupación. La población tiene razonables dudas respecto de la conveniencia de mantener el Estatuto Docente. Muy diversos expertos son críticos del mismo, y crece el convencimiento de que es un arreglo institucional que nada aporta a la calidad de la educación. Se requieren mayores facultades para los establecimientos municipales en la definición de los equipos pedagógicos y de sus condiciones laborales que las permitidas por ese estatuto. De no avanzar en esa dirección, el Colegio de Profesores perderá crecientemente legitimidad. Sus dirigentes deberían promover cambios que, defendiendo sus intereses legítimos, evolucionen hacia regulaciones menos rígidas y más descentralizadas, que logren un mejor desempeño de los estudiantes y favorezcan la calidad de la educación. Si no colaboran en este sentido, ella seguirá perdiendo estudiantes, por su incapacidad de adaptarse a las mayores expectativas de las familias." [Emol]
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24-10-2007
Turbulencias en el gremio docente | Emol editorial 22/10/2007
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