Dos visiones sobre la educación 23<83/2009 - por Ernesto Schiefelbein
El diagnóstico del sistema educativo de EEUU es global. En Chile, en cambio, el estilo ha sido enfocar problemas específicos. Así, convendría comparar ambos estilos a fin de identificar lo mejor de cada uno de ellos y aplicarlo en nuestro país.
Seguir leyendo...
Dos visiones sobre la educación 23<83/2009 - por Ernesto Schiefelbein
El diagnóstico del sistema educativo de EEUU es global. En Chile, en cambio, el estilo ha sido enfocar problemas específicos. Así, convendría comparar ambos estilos a fin de identificar lo mejor de cada uno de ellos y aplicarlo en nuestro país.
Chile está aprobando su Ley General de Educación y con anterioridad ha legislado sobre la formación de docentes, el financiamiento de la educación primaria, ampliación de la educación regular inicial y becas para la formación de posgrado. Barack Obama, por su parte, presentó, hace algunas semanas, su visión de los principales problemas del sistema educacional de EEUU y una media docena de áreas en las cuales propone realizar un debate para lograr un consenso sobre lo que conviene hacer.
Son dos estilos de generar cambios en los logros educativos de un país y, por lo tanto, conviene compararlos.
El diagnóstico del sistema norteamericano es global, es decir, mira simultáneamente tanto la educación informal como la formal y la compara con lo que está pasando en los países con los que EEUU compite en el mercado mundial. En la educación regular examina sus diversos niveles, principales elementos y las interrelaciones entre ellos.
Presta especial atención tanto a la formación, selección, inducción y remuneración de los profesores, como al rol que la experimentación e investigación deben jugar en la determinación de las estrategias más efectivas y en el seguimiento de los efectos a medida que se implementan. Identifica nuevas tareas, como es el caso de la educación de los adultos -en un mundo en que van cambiando con rapidez las destrezas que requiere la producción de bienes- o la educación universal de nivel superior, para responder a las demandas de mayores niveles de productividad y automatización.
Dada la tradición del Congreso norteamericano, se debe esperar un debate sistemático sobre estos temas, donde se invite a los mejores especialistas en cada tema a presentar la evidencia disponible y se publiquen las actas de sus presentaciones.
En Chile, en cambio, salvo el trabajo de la Comisión Brunner en 1994 y la reforma de los años 60, el estilo ha sido enfocar problemas específicos. Por ejemplo, se descentralizó a nivel municipal la primaria y la media; se traspasó la formación de los profesores a la universidad; se han creado diversos sistemas de becas y ahora se trata de coordinar su gestión; se cambió el sistema de ingreso a la universidad (de la PAA a la PSU); se realizó un concurso para proyectos de formación de profesores que pusiera mayor énfasis en la práctica.
La lista puede extenderse con facilidad, pero es difícil encontrar ejemplos de interrelación entre los elementos. El cambio del currículo en 1996 no consideró la investigación que señalaba las ventajes del enfoque fonético complementado con comprensión (afortunadamente se corrigió en 2003). Cada vez se distribuyen más textos, pero no se evalúa su impacto en el aprendizaje de los alumnos. Es difícil que estas propuestas se articulen adecuadamente en la discusión en nuestro Congreso, porque no se cuenta con una documentación detallada de los fundamentos de cada una de las propuestas. Además, el tiempo destinado por las comisiones de Educación a consultar a los especialistas es escaso.
En resumen, se trata de estilos bastante diferentes. Convendría, por lo tanto, compararlos a fin de identificar lo mejor de cada uno de ellos y aplicarlo en nuestro país. Una alternativa, desde luego, sería un mecanismo como la Administración Nacional de la Educación Pública que funciona en Uruguay, que reúne a los mejores especialistas del país en un mecanismo similar al Consejo del Banco Central, que ha permitido un manejo financiero que es reconocido en todo el mundo por su calidad.
El diagnóstico del sistema educativo de EEUU es global. En Chile, en cambio, el estilo ha sido enfocar problemas específicos. Así, convendría comparar ambos estilos a fin de identificar lo mejor de cada uno de ellos y aplicarlo en nuestro país.
Seguir leyendo...
Dos visiones sobre la educación 23<83/2009 - por Ernesto Schiefelbein
El diagnóstico del sistema educativo de EEUU es global. En Chile, en cambio, el estilo ha sido enfocar problemas específicos. Así, convendría comparar ambos estilos a fin de identificar lo mejor de cada uno de ellos y aplicarlo en nuestro país.
Chile está aprobando su Ley General de Educación y con anterioridad ha legislado sobre la formación de docentes, el financiamiento de la educación primaria, ampliación de la educación regular inicial y becas para la formación de posgrado. Barack Obama, por su parte, presentó, hace algunas semanas, su visión de los principales problemas del sistema educacional de EEUU y una media docena de áreas en las cuales propone realizar un debate para lograr un consenso sobre lo que conviene hacer.
Son dos estilos de generar cambios en los logros educativos de un país y, por lo tanto, conviene compararlos.
El diagnóstico del sistema norteamericano es global, es decir, mira simultáneamente tanto la educación informal como la formal y la compara con lo que está pasando en los países con los que EEUU compite en el mercado mundial. En la educación regular examina sus diversos niveles, principales elementos y las interrelaciones entre ellos.
Presta especial atención tanto a la formación, selección, inducción y remuneración de los profesores, como al rol que la experimentación e investigación deben jugar en la determinación de las estrategias más efectivas y en el seguimiento de los efectos a medida que se implementan. Identifica nuevas tareas, como es el caso de la educación de los adultos -en un mundo en que van cambiando con rapidez las destrezas que requiere la producción de bienes- o la educación universal de nivel superior, para responder a las demandas de mayores niveles de productividad y automatización.
Dada la tradición del Congreso norteamericano, se debe esperar un debate sistemático sobre estos temas, donde se invite a los mejores especialistas en cada tema a presentar la evidencia disponible y se publiquen las actas de sus presentaciones.
En Chile, en cambio, salvo el trabajo de la Comisión Brunner en 1994 y la reforma de los años 60, el estilo ha sido enfocar problemas específicos. Por ejemplo, se descentralizó a nivel municipal la primaria y la media; se traspasó la formación de los profesores a la universidad; se han creado diversos sistemas de becas y ahora se trata de coordinar su gestión; se cambió el sistema de ingreso a la universidad (de la PAA a la PSU); se realizó un concurso para proyectos de formación de profesores que pusiera mayor énfasis en la práctica.
La lista puede extenderse con facilidad, pero es difícil encontrar ejemplos de interrelación entre los elementos. El cambio del currículo en 1996 no consideró la investigación que señalaba las ventajes del enfoque fonético complementado con comprensión (afortunadamente se corrigió en 2003). Cada vez se distribuyen más textos, pero no se evalúa su impacto en el aprendizaje de los alumnos. Es difícil que estas propuestas se articulen adecuadamente en la discusión en nuestro Congreso, porque no se cuenta con una documentación detallada de los fundamentos de cada una de las propuestas. Además, el tiempo destinado por las comisiones de Educación a consultar a los especialistas es escaso.
En resumen, se trata de estilos bastante diferentes. Convendría, por lo tanto, compararlos a fin de identificar lo mejor de cada uno de ellos y aplicarlo en nuestro país. Una alternativa, desde luego, sería un mecanismo como la Administración Nacional de la Educación Pública que funciona en Uruguay, que reúne a los mejores especialistas del país en un mecanismo similar al Consejo del Banco Central, que ha permitido un manejo financiero que es reconocido en todo el mundo por su calidad.
Technorati Tags : Chile, educación, Ernesto Schiefelbein
No hay comentarios.:
Publicar un comentario