16-09-2009

México: El grito de Dolores según don Diego Barros Arana en su ‘Compendio Elemental de Historia de América’ (Chile, 1865).

Escribió don Diego Barros Arana, gran historiador chileno del siglo XIX, las siguientes líneas sobre don Miguel Hidalgo y el Grito de Dolores en su ‘Compendio Elemental de Historia de América’ publicado en 1865 “para servir a la enseñanza en los colegios de Chile” - en el capítulo sobre la “Revolución de Méjico” (Sección IV, Capítulo IV, página 270 – 271, novena edición, 1909, Santiago de Chile.)

“HIDALGO; EL GRITO DE DOLORES.- Cuando Venegas se recibía del mando, la insurrección comenzaba en el corregimiento de Querétaro, al norte de Méjico. El corregidor don Miguel Domínguez, i los oficiales don Ignacio Allende i don Juan Aldama, se habían puesto de acuerdo con don Miguel Hidalgo, cura del pequeño pueblo de Dolores. Hidalgo contaba en aquella época sesenta y tres años de edad, gozaba de una renta de ocho mil pesos anuales que le proporcionaba su curato, i vivía consagrado al cultivo del campo i al estudio de algunos libros muy poco conocidos en el virreinato.

Tenían ellos el proyecto de realizar la independencia de la Nueva España. La revolución debía estallar en Querétaro el 1º de octubre de 1810; pero los conspiradores habían tenido que comunicar su secreto a diversas personas, una de las cuales dio el primer aviso del complot, que fue comunicado inmediatamente a la audiencia de Méjico. Este tribunal dictó entonces las medidas convenientes para reprimir en jérmen el movimiento revolucionario.

Los conjurados tuvieron noticia del peligro que los amenazaba, i los que no cayeron presos pensaron en ponerse a salvo. En la noche del 15 de septiembre, el cura Hidalgo fue invitado por sus compañeros para emprender la fuga; pero éste, con una resolución estraña en su edad, en su estado i en su carácter pacífico hasta entonces, reunió algunos de sus amigos, puso en libertad a los presos de la cárcel, amenazando con una pistola al alcalde de ella, i juntó un cuerpo de ochenta hombres mal armados. En el mismo momento apresó al subdelegado del pueblo i a algunos españoles que residían en él.

El siguiente día era domingo. El cura hizo llamar a misa ántes de la hora acostumbrada; i anunció a sus feligreses el cambio efectuado en la noche, para quitar el mando a los españoles, acusándolos de querer someterse a los franceses. En aquella misma mañana pudo juntar como trescientos hombres mal armados. El estandarte de la insurrección fue una imájen de la vírjen de Guadalupe. En las banderas escribió Hidalgo el siguiente lema:¡ Viva Fernando VII i muera el mal gobierno!

El grito de Dolores, tal es el nombre con que la historia de Méjico recuerda el primer acto de su revolución, fue secundado inmediatamente por las poblaciones vecinas. El mismo día 16, Hidalgo se puso en marcha para San Miguel el Grande, en donde penetró al anochecer sin resistencia alguna. Un regimiento de caballería que guarnecía esta ciudad, se plegó a las banderas de la rebelión.“




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