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Con clases desde básica, los profesores de filosofía buscan revitalizar su asignatura, El Mercurio, Manuel Fernández Bolvarán, 15/10/2007, Extracto]
"La historia reciente de la filosofía en los colegios es la de una asignatura en peligro de extinción: en 2001 el ramo fue sacado de los colegios técnicos y, desde hace un par de años, el Ministerio de Educación estudia convertirlo de obligatorio a optativo en la enseñanza para adultos.
Además, si bien en el currículum científico-humanista ha mantenido su presencia de 3 horas semanales en 3º y 4º medio, en el primer curso los contenidos se enfocan en psicología, relegando la filosofía propiamente tal a 4º medio.
"Pero no es una lucha perdida", asegura Augusto Astudillo, quien lidera desde su creación, en 2001, la Red de Profesores de Filosofía de Chile (Reprofich), que agrupa a unos 300 docentes de todo el país. "Nos unimos porque sentíamos que había una amenaza en lo laboral y contra el sentido de la educación. Sin filosofía se empobrece el crecimiento intelectual y valórico del alumno", explica.
No sólo se organizaron, sino que también empezaron a impulsar en sus colegios iniciativas para revitalizar la asignatura. De ellas, las más trascendentes han sido los programas de filosofía para niños que, según estimaciones de Reprofich, se llevan a cabo en unos 150 colegios del país, en su mayoría privados.
Se trata de un ramo dirigido a alumnos, principalmente, de entre 5º básico y 2º medio. En él, los profesores se encargan de avivar la discusión entre los estudiantes sobre temas tan variados como el origen del universo y las relaciones de pareja.
"La idea es ir exigiéndole alguna forma de argumentación al niño, hacer que vean si su argumento se sostiene, que aprendan a ejemplificar y que siempre estén cuestionándose el porqué de las cosas", cuenta el profesor Augusto Godoy, quien está a cargo del programa en el colegio Tomás Moro (Providencia).
El profesor Renato Tapia incluso ha llevado la experiencia a los alumnos de 1º a 4º básico en el colegio San Agustín (Ñuñoa): "Los niños tienen mucho potencial y eso es muy rico. Pero también le exige al profesor una tremenda concentración. Hay 35 niños levantando la mano para decir algo. Hay que recoger lo que dice el alumno, ver cómo lo toma el resto y pulir su argumentación".
Ambos aseguran que el efecto educativo de estas dinámicas se ve a la larga, cuando los alumnos se vuelven más participativos y cuestionadores en todas las clases y adquieren mayores habilidades y claridad al hacer exposiciones en público.
Además, les ha ayudado laboralmente. Antes de partir con el programa, cada uno tenía que hacer clases en cinco colegios para hacerse un sueldo. Ahora ambos dicen estar "tapados de horas".
Reflexiones reales
"La filosofía para niños puede ser un gran aporte", asegura el filósofo y profesor de la U. Andrés Bello Joaquín Barceló. Él es crítico del ramo tal como está planteado en el currículum nacional, pues considera que es un conjunto de materia inconexa, que los jóvenes "no entienden hacia dónde va".
Por eso valora estas iniciativas. "Una buena clase de filosofía se hace a partir de la vida cotidiana, como pasa en esos casos. Por ejemplo, en un mundo tan tecnologizado, que nos llena de comodidades, sería bueno que los jóvenes se preguntaran: ¿vivimos para estar cómodos?", plantea.
Una idea que, con más ganas que recursos, varios profesores de colegios municipales y particulares subvencionados del país tratan de llevar a sus aulas. Como María Elena Melgarejo, quien hace clases en el Liceo de Niñas de Viña del Mar. Ahí organiza "cafés filosóficos", en que alumnos de distintos colegios se reúnen a conversar sobre temas metafísicos y a ver presentaciones artísticas alusivas. La idea ha sido replicada por otros colegios de la V Región.
Otro ejemplo son los torneos provinciales de debate que organiza la profesora Rosana Cañete en el colegio subvencionado Pulmayén (Curicó), cuya tercera versión fue este viernes. "Es cosa de tener el entusiasmo y nos vamos a ir abriendo espacios en los colegios", indica optimista.
También hay universidades que tienen proyectos para revitalizar la asignatura: en la U. Cardenal Silva Henríquez (UCSH) organizan encuentros filosóficos para secundarios, en que doce alumnos preseleccionados exponen y defienden ante un público de escolares y académicos sus reflexiones en torno a problemáticas relevantes.
"La debilidad del ramo en el currículum hace que los nuevos profesores de filosofía se esfuercen por tener propuestas creativas y estos encuentros son una forma de apoyarlos", dice Ricardo Salas, filósofo de la UCSH." [El Mercurio]
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